Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de junio de 2024

Homenaje a Tomás Salvador González (1952-2019)


 Texto publicado por la periodista Angélica Tanarro en El Norte de Castilla 

Una intensa jornada celebra la obra del poeta en el quinto aniversario de su muerte

Cuando se cumplen cinco años de su muerte, la voz del poeta Tomás Salvador (Zamora, 1952-Móstoles 2019), volvió a resonar ayer en Valladolid. Y lo hizo literalmente en la Casa Revilla donde una grabación en la que el poeta lee sus versos fue el colofón a una jornada en la que se vivió intensamente su recuerdo y en la que participó el núcleo duro de sus amistades, en su mayoría escritores vinculados a esta ciudad y a una publicación - El Signo del Gorrión - cuya trayectoria ha sido también objeto de una reciente publicación.

La amistad, la amistad entre poetas y escritores, la pasión por la creación, fue uno de los hilos conductores de su vida y esa amistad fue el eje principal de la conversación que mantuvieron en el inicio de la jornada y en el marco de la Feria del Libro de Valladolid, Ildefonso Rodríguez y Miguel Casado. El primero es el autor de un libro ‘Pliegue a pliegue’ en el que celebra, añora y confiesa el transcurso de una amistad basada en la intimidad, pero también en el respeto.

Para Tomás Sánchez Santiago, que abrió el turno de intervenciones en la mesa redonda que se celebró por la tarde, en la Casa Revilla, la poesía fue la manera de vivir del autor de poemarios como ‘La entrada en la cabeza’ o ‘Aleda’. “No hay suturas entre el poeta y el ser. Escribir como vivir era para él un acto de entrega”. Para Antonio Ortega, director de la colección que publicó la obra completa de Salvador en Dilema Editorial, la infancia y la memoria fueron los lugares de su poesía; el paisaje y el paisanaje del mundo rural y su lenguaje en vías de desaparición.

El poeta Víctor M. Díez, autor del ensayo que prologa su poesía reunida, se refirió a la voluntad de Tomás Salvador de vivir apartado del centro donde se supone que ocurre todo, en Arenas de San Pedro, “un lugar en el mundo para esperar el poema”. Por último, la faceta de poeta visual, la relación de Salvador con las artes plásticas fue puesta de manifiesto por Luis Marigómez, coordinador de la exposición que recoge algunos de sus poemas visuales, una categoría, una etiqueta, con la que su autor no estaba muy conforme pero que sirve para denominar ese trabajo en el que experimentaba con el collage, la fabricación de papel, siempre con el verso ‘encontrado’ como guía. Para Marigómez, Salvador bien podría ser el cualquiera de sus dos pájaros favoritos: el gorrión, por ser un pájaro que suele ir en grupo (Sánchez Santiago había manifestado antes que Salvador necesitaba el “murmullo de los otros para vivir”), o la oropéndola, pájaro tan hermoso como esquivo.

Intensa jornada que tuvo a dos mujeres en la sombra. La hermana del poeta María Antonia Salvador, impulsora de este homenaje y su viuda, Cristina del Teso, que custodia su legado y que estuvo acompañada en el acto por su hijo Bruno Salvador. Dos cosas quedaron finalmente de manifiesto. El poeta vivirá mientras su palabra se escuche en la intimidad de la lectura o en el gozo de la escucha compartida y que, como señaló Ortega, el lugar del recuerdo no es otro que el corazón.

 

lunes, 29 de agosto de 2022

El fin de un ciclo. Tomás Salvador González: siempre en el recuerdo

 


    Amaneció un hermoso cielo gris que oscurecía la mañana. Después la lluvia que no habíamos visto desde hacía 5 ó 6 meses comenzó a caer con tal fuerza que no veíamos el camino, pero a pesar de la cortina de agua seguimos nuestro viaje a Fontanillas de Castro (Zamora).

            

Esa lluvia tan esperada nos creó una gran incertidumbre en nuestro viaje desde Tordesillas con Bruno, Cristina, Boni y María Ángeles, Fernando y yo, pero esa lluvia tan deseada como imprevista creó un insólito paisaje húmedo con cielos de tormenta tan turbios como resplandecientes “Se apozan los signos en las nubes“. Allí estuvieron también, para acompañarnos, Carmen, José y Cipri, familiares entrañables, residentes en la zona. 



            
A mi hermano Tomás le gustaba la lluvia y también para todos nosotros resultó purificadora. Íbamos a cerrar un ciclo, íbamos a despedir la última ceniza de Tomás allá frente a la Sierra de la Culebra, en la cerca de piedra de la era triangular, lo poco que nos queda de aquel paisaje feliz de nuestra vida. Todo eran hierbas altas, senderos impenetrables y encharcados por la tormenta.

            En medio de la nada recité sus versos, sus poemas, lo que más me serena, en medio de la belleza que aún, a lo lejos conserva ese paisaje, esa belleza que nos envolvía, nos daba fuerza y nos recogimos en un abrazo. ¡Tantos recuerdos! Las casas viejas, abandonadas 

    ¡Es ya otro tiempo, otra vida, otro paisaje, otro mundo, otras vidas!

    Allí recordé este poema: 

"Que te baste la sola

presencia de los seres, el prado, unos pasos, 

la imaginaria línea recta que desciende

por la ladera del valle, todo lo que abarca la vista y sin emoción

desciende, el vuelo tan silencioso de los pájaros,

la manada dispersa

e inmóvil como si abrevara en medio de un río.

Oculta permanece la razón de las cosas:

el sendero se pierde

entre los helechos y la víbora se esconde, 

reúne para dormir la sombra de las matas"

De Aleda. En La sumisión de los árboles (1996)


            Nos acordamos de todos, los viajeros, los que ya habían vuelto al trabajo, los definitivos ausentes, cerramos el ciclo, pero persiste la belleza de sus textos que permanecerán en nuestra vida mientras tengamos memoria.     

 

viernes, 1 de octubre de 2021

Exposición de Poesía Visual de Tomás Salvador González en Segovia

 

En la soledad de la sala me embarga una emoción casi perdida. Me siento como si estuviera velándote, aquí, Tomás, rodeada de tu obra tan hermosa y oyendo tu voz, que me envuelve irrepetible ya en tu dolorosa ausencia. 





Me siento tan lejos y a la vez tan cerca de aquel tiempo nuestro, lleno de recuerdos imborrables de nuestra vida.

Nunca te dije la emoción que siento y he sentido siempre con la belleza de tus versos y poemas que cuentan de forma tan hermosa los momentos, incluso los más dolorosos, de nuestra infancia en la ALDEA, tan lejana ya. 







Instalados en la incertidumbre de la desoladora ausencia de tu presencia tan querida. Es ahora cuando tu obra escrita, tu poesía visual, "para ser vista sin dejar de ser leída", cobra más fuerza, es la certeza de tus palabras, de tu pensamiento, de tus recuerdos que son también los míos, los de todos, los nuestros, los que definitivamente nos consuelan. 

Y, como tu decías: "para resistir conversaciones entre amigos". 





Fue un placer encontrarme con Eloisa, que viajó desde Bilbao para ver la Exposición 

Todo esto y mucho más recoge esta magnífica Exposición que incluye talleres para niños y adultos, así como la presentación del documental "El Tiempo Robado" y la presentación de los libros "De Aleda a Aldea" y "Restos de Infancia", en la Casa de la Lectura de Segovia 


lunes, 18 de enero de 2010

En el centario del poeta Francisco Pino


Mi amistad  con Francisco  Pino fue tardía y  fugaz, pero a la vez profunda como un rayo, y me dejó una imagen imborrable de su persona y de su obra. Todo comenzó cuando una amiga común, Esperanza Ortega, me sugirió invitarle al que había sido  su Instituto en Valladolid para que diera un recital de poesía. No lo dudé un segundo y una severa y heladora  mañana de comienzos de diciembre de 1998, mientras la nieve cerraba la  escasa luz invernal, le recibí en la entrada del Instituto Zorrilla; llegó tarde debido a las inclemencias del tiempo desde su Pinar de Antequera, el público, unos trescientos quinceañeros, ellos y ellas , ya saben, estaba inquieto. Pero no se  si fue su elegancia innata, su atractivo natural, su voz o su palabra, lo que hicieron que se creara un ambiente de auténtico y sereno placer en la sala, que seguramente esos alumnos no olvidarán nunca.
            Les habló de su infancia en Valladolid, de sus clases y profesores en el Instituto, de sus estudios en el extranjero, de sus poeturas, y finalmente comenzó una imparable lectura de sus poemas. No preparamos para el evento visión alguna que le acompañara, solo su voz , su palabra y su presencia llenaron la sala de entusiasmo, diría incluso de pasión cuando leyó ese verso, dijo él, que describía a su amada desde los dedos del pié a la  nariz , su belleza, en esa locura del verano de 1936 en Madrid.
            Al final  fue un aplauso continuado y  sentido , como ellos saben cuando de verdad quieren darlo. El me decía "pues no son tan malos estos chicos como dicen, ¿no?" Estaba entusiasmado recorrió las aulas, los laboratorios, los pasillos, quiso ver los claustros, el patio del recreo, recorrimos el edificio  del que tenía recuerdos imborrables. No volví a verle, pero su elegancia fue tal que en la Navidad de ese año me obsequió,nada menos , que con una poetura a mi humilde persona, que conservo como oro en paño, agradeciendo con verdadero afecto la invitación  de la que seremos eternos deudores.
            Tengo tal recuerdo de él que les haré una recomendación para visitar la exposición de la calle la Pasión que conmemora el Centenario de su nacimiento  1910 – 2010, tengan la mirada puesta en lo pequeño, en los trazos, dibujos, poeturas y textos que Francisco  Pino nos dejó, tengan cuidado que no les cieguen las aberrantes copias, por cierto muy bien enmarcadas que tratan de agrandar su ya gigantesca obra y que a mí tanto me perturban, pues parece que  equivocan  al extremo a la  persona y a la obra de Francisco Pino, vayan al fondo y recuerden  sus versos:

                        “ Nada de verdad
                        nunca verdad de nada “